Ortodoncia.

Alinea tus dientes

Descripción de proyecto

La ortodoncia es la especialidad de odontología que se encarga de los tratamientos para alinear los dientes y conseguir una correcta mordida; unos objetivos que son más fáciles de alcanzar aplicando el tratamiento en la edad infantil, pero que se pueden llevar a cabo en pacientes de todas las edades. De hecho, la aparición en los últimos años de sistemas de ortodoncia estéticos (brackets cerámicos, ortodoncia lingual y ortodoncia invisible) ha popularizado este tipo de tratamientos también entre los adultos.

Veamos las peculiaridades del tratamiento ortodóntico infantil y en adultos:

Ortodoncia infantil

La ortodoncia previene y corrige las anomalías de los dientes tanto posicionales como deformativas; logra armonía estética, una mejor higiene, mejor masticación, más eficacia respiratoria y un efecto psicológico favorable.

La duración del tratamiento varía según el caso pero oscila entre uno y dos años aunque los pequeños movimientos de un solo diente se pueden conseguir en semanas.

Cualquier edad es buena para iniciar el tratamiento aunque siempre es mejor iniciarlo en la edad de crecimiento, entre los 9 y los 12 años. Algunos tratamientos previenen la maloclusión si se realizan en una edad temprana, entre los 4 y los 8 años. De hecho, hay situaciones que producirán malposición dental y necesitarán un tratamiento preventivo antes de los 6 – 8 años:

  • Pérdida de los dientes de leche antes de tiempo.
  • Conservación de la dentición de leche más tiempo de lo normal.
  • Niños que se chupan el dedo
  • Uso de chupete más allá de los 2 años
  • Hábito de morderse las uñas
  • Niños que respiran con la boca abierta o roncan por la noche

Primera visita de ortodoncia infantil

En la primera visita te informaremos sobre el tipo de tratamiento que necesita tu hijo/a, la duración y el presupuesto aproximado. Esta será sin coste y sin compromiso alguno.

En caso de que queráis realizar el tratamiento en nuestra consulta se hará el estudio del caso con modelos de yeso y radiografías específicas para poder realizar las mediciones que nos confirmarán el diagnóstico, de qué manera llevar a cabo el tratamiento y cuál será la duración de este.

Los tratamientos de ortodoncia a veces necesitan de pequeñas intervenciones quirúrgicas para la correcta resolución del caso: eliminación de frenillos, aberturas de “ventanas” en la encía para traccionar con un bracket un diente que se ha quedado retenido, etc.

Ortodoncia en adultos

El uso de ortodoncia en adultos no es una novedad, aunque se ha generalizado en los últimos 20 años. Hay un predominio de pacientes entre 30 y 40 años de los que el 80 por ciento son mujeres. A partir de los 50 años, el proceso se va complicando. A diferencia de lo que sucede en los niños, con los dientes de los adultos, que se mueven a un ritmo más lento, no se puede hacer de todo. Por eso lo recomendable es establecer objetivos concretos y no tratamientos integrales.

En ciertos casos la ortodoncia procura beneficios puramente estéticos. Por ejemplo, el apiñamiento de piezas o la separación excesiva entre ellas no sólo afean la sonrisa, sino que pueden alterar rasgos faciales como la posición de los labios. Pero en otros casos también ayuda a solucionar una serie de problemas que se derivan de la incorrecta colocación de los dientes. Así, la mala oclusión puede afectar a la pronunciación y obliga a masticar apretando en exceso las mandíbulas lo que ocasiona dolor de cabeza; masticar mal también perjudica la digestión. Por otra parte, los dientes descolocados dificultan la limpieza, lo que puede generar enfermedades de la encía, como la piorrea o la gingivitis.

Si quieres arreglar el aspecto de tu sonrisa optando por este sistema, deberás llevarlo durante un año o año y medio; que, como los niños, no te lo podrás quitar aunque tengas un compromiso importante.

Una vez que se ha decidido poner un corrector dental, siempre partiendo de una boca sana, sin caries, sin enfermedades y perfectamente limpia, el procedimiento es sencillo. El ortodoncista realiza un registro tomando moldes, fotos y radiografías para estudiar cómo va a ser el movimiento y decidir qué tipo de aparato es el adecuado. El sistema más común es el de los brackets que se pegan a los dientes con resina. En el centro llevan una ranura en la que se encaja el alambre que es el que va a empujar las piezas.

Los correctores se han perfeccionado mucho en su funcionamiento y estética. Los aparatos son ligeros y discretos. Los brackets, por ejemplo, pueden ser de porcelana lo que les hace pasar inadvertidos. Para los que trabajan cara al público existe la ortodoncia invisible. Es un método eficaz pero resulta más lento, más caro y requieren mucha constancia.

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